
David Beckham visitó por segunda vez en su vida el plató del programa de Jimmy Kimmel para demostrar que lo suyo en Estados Unidos va muy en serio. Se quiere convertir en una estrella de Hollywood y de momento no va por mal camino. Dicen que sus días como futbolista en la liga norteamericana están terminados, así que ahora debe sopesar la posibilidad de volver a Europa o quedarse en California para ser un actor de primera.
Haga lo que haga, lo que es indiscutible es que su elegancia va creciendo por momentos. En territorio yankee se ha convertido en todo un galán que va repeinado como si la colonia Nenuco que le ponían de pequeño le saliera gratis. Todo ello acompañado de una vestimenta muy acorde para que allí las mujeres no hagan otra cosa que suspirar por él. ¿Le veremos pronto a las órdenes de Steven Spielberg? Será raro tener que obedecer a un director de cine en vez de a un entrenador de fútbol…




























































