
Esta semana se cumplen seis años de la muerte de Carmina Ordóñez, quien dejaba este mundo el 23 de julio de 2004 en extrañas circunstancias y cuyas causas todavía no se han llegado a conocer públicamente por expreso deseo de sus hijos. Sin embargo, siempre se ha hablado de un infarto como principal causa de su repentino fallecimiento.
Se la recuerda como una mujer de carácter fuerte e independiente, nació en Sevilla, creció en una familia muy vinculada al mundo del toro. De hecho, fue ahí donde conoció al padre de sus hijos Francisco y Cayetano, Paquirri, con quien acabó casándose muy joven (a sus 18 primaveras).
Tras seis años de matrimonio, se divorció y en 1984 se casó en segundas nupcias en Miami con Julián Contreras, con quien tuvo a su tercer hijo, el pequeño Julián. Entonces viajó a Marruecos, país en el que decidió establecer su residencia junto a sus dos Julianes. Diez años le duró el amor hasta que se divorció de Contreras y volvió a su Sevilla natal con su hijo pequeño para estrenarse también como abuela de Cayetana, hija de Fran Rivera y Eugenia Martínez de Irujo.
Carmina decidió darle una tercera y última oportunidad al amor junto al bailarín Ernesto Neyra, con quien contrajo matrimonio en 1997 y del que se separó dos años después. A este divorcio le siguió posteriormente un polémico juicio por supuestos malos tratos de Neyra hacia ‘la Divina’.
Su popularidad le llevó a ser colaboradora habitual en varios programas de corazón, hasta que cayó en una profunda depresión admitiendo además el consumo habitual de somníferos para lidiar con su enfermedad. Sin embargo, siempre la han perseguido los rumores sobre una posible adicción a ciertos fármacos, razón por la que Carmina pasó varios meses de su vida en diversas clínicas de desintoxicación.
Dos años después, en 2004 Carmina fallecía a sus 49 años, obsequiándonos con miles de momentos inolvidables, que siempre nos quedaran en el recuerdo.































