
Lindsay Lohan se quedó con las ganas de ver a Jesús Luz, el todavía novio de Madonna. Al parecer, la actriz estadounidense hizo todo lo posible por conseguir una entrada a una fiesta en la que el DJ brasileño era el encargado de poner música. Todo esto sucedió en Francia, a altas horas de la madrugada.
Como era de esperar y como ya le sucedió en la Semana de la Moda de Nueva York, no le dejaron entrar. La seguridad contratada por Madonna evitó que un pulpo de semejantes características pudiera acceder al recinto para tocar los musculados brazos de su joven bombón. Así las cosas, tuvo que volver a su hotel sola y desolada. La pobre no gana para disgustos, ya no la quiere nadie.










































