
Drew Barrymore no tuvo una infancia fácil y sufrió por haber sido una niña prodigio, la prematura fama propició un encuentro demasiado prematuro y trágico con el mundo de las drogas.
La actriz de 34 años se dio al alcohol y a las drogas a la temprana edad de nueve años. Con apenas doce tuvo que ser ingresada en un centro de desintoxicación, algo que la marcó para siempre en su vida y que hizo que no quisiera recordar esa etapa.
En el centro de desintoxicación era infeliz la mayoría del tiempo; me aislaba mucho. Sin embargo, con el tiempo vi que era una forma de volver a nacer, de volver a vivir otra vez.
Además, la vida sentimental y familiar de Drew no ha sido precisamente un camino de rosas, pues con su madre no tiene relación alguna y en el amor todo han sido desengaños. Esperamos que tenga más suerte de cara al futuro…


























































