
Julio Iglesias, al igual que su padre, el por todos recordado Papuchi, es todo un macho ibérico. A lo largo de su vida ha presumido de estar con infinidad de mujeres, saciando su sed después de cada concierto para recobrar el aliento. A pesar de que la edad no perdona, se comenta que sigue en plena forma y no deja de practicar lo que más le gusta, y no nos referimos a jugar a tenis o algo por el estilo.
Pero la vida a veces te juega malas pasadas. En uno de sus últimos conciertos, Julio Iglesias subió a la habitación de su hotel acompañado por una linda mujer que por lo visto no era tan mujer como parecía. Ariana Soler, un travesti argentino que lo contó todo en TV Azteca, declaró que el cantante y él estuvieron muy acaramelados durante unos instantes. Él (me refiero a Julio) empezó a tocar su cuerpo por detrás y fue entonces cuando Ariana le paró los pies, pues de lo contrario habría descubierto que ahí había carne en vez de pescado. Y es que con los años se estropea la vista, el olfato, el tacto…
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