
¡Lo que hay que escuchar por ahí! Nada más y nada menos que un millón de dólares es lo que rechazó Kim Kardashian el otro día. Pero no se los ofrecían en metálico, no, se los ofrecían en una tarta valorada en ese dineral. Imaginaros como debería ser…
La celebrity demostró que de vez en cuando tiene algo de sentido común, aunque sea la primera que se apunta a despilfarrar dinero:
Antes que nada, esta es la primera vez que escucho algo así, y nunca le permitiría a nadie gastar tanto dinero en una tarta. Hacer un pastel de cumpleaños de un millón de dólares es ridículo. Preferiría que me dieran un pastelito y donaran el resto del dinero a los que no tienen hogar.
La verdad es que hay que quitarse el sombrero ante estas declaraciones, impropias de una personas que todos pensábamos que sólo se preocupaba por el dinero. Claro que cuando tienes tanto te puedes permitir el lujo de dejar pasar cosas como ésta. Por cierto, el evento en el que le iban a dar la tarta iba a reunir a un total de 2.000 invitados. Sin embargo, ella decidió celebrar su cumpleaños junto a sus amigos y familiares. Si es que más sencilla no se puede ser…
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