
Hace cuatro días Miley Cyrus todavía estaba gateando y hoy ya es toda una mujer. El pasado domingo, en el festival Rock in Rio de Madrid vimos a otra Miley Cyrus, nada que ver con la Hannah Montana que había hecho felices a millones de niñas a base de dulces canciones y recatados modelos.
La cantante de 17 años ha crecido de la noche a la mañana. Movimientos sensuales. Piernas interminables. Bailes tórridos. Las crías ya no quieren ser princesas, Hannah no mola, ahora quieren ser como Miley: rockeras, atrevidas, sensuales, mayores y bailar con chicos como Bisbal, que le doblan la edad.
Todavía no es mayor de edad, pero la hija de Billy Ray es una pedazo mujer, con todas las cosas bien puestas. En la última canción apenas canta: enamorarse, pelearse y reconciliarse a base de besos. Miley mató a la estrella infantil. El día que Miley dejó de ser Hanna Montana, las niñas dejaron de querer ser inocentes, para ser más guarras. Es lo que se lleva ahora.


























































