
Amy Winehouse sigue sin saber muy bien lo que quiere ser, y eso que ya es grandecita la pobre (26 años), no es ninguna niña. A la cantante británica le ha dado ahora por unirse a la conocida secta de la cienciología, esa que nació en los años 50 en Estados Unidos y que tiene a Tom Cruise como su máximo exponente.
Lo peor de todo es que no ha sido por iniciativa propia, ha sido por hacer caso al tarado de su ex marido, con quien parece que vuelve a hacer muy buenas migas. Blake Fielder-Civil parece dispuesto a hacerse cienciólogo y Amy seguirá sus pasos, por lo que parece que no sólo tiene adicción a las drogas, sino también a su querido hombre.
¿Qué le parecerá todo esto a su familia teniendo en cuenta que son judíos? Seguro que no les hará ninguna gracia, aunque otra locura más de la niña no va a pillar por sorpresa a nadie, ni a propios ni a extraños. Cada día me da más repelús esta chica, qué le vamos a hacer.








































