
Amy Winehouse saltó a la fama por su prodigiosa voz y un gusto maravilloso a la hora de interpretar que la situaba a la vera de estrellas de la talla de, por ejemplo, Aretha Franklin o la tristemente desaparecida Whitney Houston, con la que coincide no sólo en el don musical sino también en el infortunio que el éxito les deparó. Tras el fallecimiento de Amy, poco a poco, nuevos datos de su vida y su muerte van saliendo a la luz.
Lo último que hemos sabido sobre ella es que no gestionaba nada bien su dinero. Toda una sorpresa, desde luego, porque Amy Winehouse tenía toda la cara de ser una chica prudente y sensata, una crack de las finanzas, una musa del ahorro, la diva de las inversiones prudentes. Y resulta que no. Oh, caray, quién lo hubiera dicho.




























































